martes, 31 de mayo de 2016

Mujeres

Prometo que cuando tenga más tiempo me pasaré por aquí con más asiduidad. Y con "cuando tenga más tiempo" me refiero a cuando no esté estudiando tema tras tema y leyendo comentario tras comentario. Paradójicamente, estas semanas finales de estudio las estoy sobrellevando gracias a libros que por un rato me sacan de las oposiciones, o que me meten de lleno, como el que estoy disfrutando ahora y al que le dedicaré probablemente una entrada muy emotiva.

Han caído entre mis manos dos libros con una temática semejante aunque tratada desde aspectos totalmente diferentes: el feminismo desde las vidas privadas de la mujer. El primero es Teoría King Kong, de Virginia Despentes, y el segundo Cómo ser mujer, de Caitlin Moran.

Teoría King Kong llegó a mí a partir de la lectura de La chica miedosa que blablablá. Además de haberlo visto citado ahí, ya había visto recomendaciones en páginas y artículos que se han puesto de moda sobre "cómo confeccionar tu biblioteca feminista".  Me confieso: me atrajeron su portada y su índice. Poco puedo decir de ese libro que no se haya dicho ya más allá que la sensación personal que tuve con su lectura, que al fin y al cabo es lo que mueve a leer y a comentar.

Con este librito de Despentes me sucedió algo que considero que es especialmente bueno. Cuando estás leyendo su percepción de la violación como violada, con términos crudos, naturalizando el acontecimiento, y reflexionando sobre la condición de la mujer una vez que ha pasado por ello, lo más que puedes hacer es dejar de leer, mirar al infinito, y reflexionar. Lo mismo sucede cuando habla de la prostitución. Si tuviera que destacar algo de este libro es precisamente eso: que deja flotando en el aire reflexiones para que tú, lectora o lector, las observes, las interiorices, las aceptes o las rechaces pero, sobre todo, te cuestiones lo socialmente establecido como correcto. Es algo que Despentes hace con un lenguaje crudo, un lenguaje que baja los temas tabú a la realidad cotidiana y que te abofetea para que reacciones. Más que recomendable (incluso para Fernández Díaz, qué malvado este Pablo Iglesias).


Entretenimiento: 4/5

Calidad literaria: 3/5
Sabor de boca: 5/5




Cómo ser mujer es completamente diferente. Es un soplo de aire fresco en el feminismo, entendido desde un punto de vista humorístico, llevando al límite la ironía y el sarcasmo, sacando a relucir intimidades que muchas nos hemos planteado y que te reflejan, te distancian y tras la carcajada, te dejan algo más en paz contigo misma. Aborda las cuestiones relativas a las mujeres desde diferentes episodios de su vida empezando por la infancia y terminando con su percepción de la vejez (en este punto difiere de todo lo anterior, porque es algo que está empezando a notar, pero que no ha vivido directamente). Sus reflexiones sobre el vello púbico son desternillantes, su test sobre si eres o no feminista y por qué deberías gritarlo tú (hombre o mujer) desde lo alto de una silla, también; el cuerpo de la mujer y el culto al mismo, la moda, la maternidad y la no-maternidad, todo se aborda con una naturalidad, gracia y soltura que te obliga a seguir con la lectura. A mí, como persona relativamente joven que se adentra poco a poco en la madurez, me ha dado esa tranquilidad que te proporciona el que alguien te diga "no estás sola, esto lo hemos pasado muchas y no tienes que sentirte especial" y, además, me ha transmitido una seguridad a la hora de abordar cuestiones relacionadas con una misma que no sabía que podría tener. Supongo que una persona mayor recibirá el libro de una forma totalmente diferente. Probablemente como una reafirmación sobre lo que ha hecho a lo largo de su vida, sobre cómo se ha sentido en distintas situaciones o sobre cómo lo ha superado. Pero sea para la mujer que sea (o el hombre que sea, por supuesto), este libro, creo, puede poner cierto orden en el mundo de cada uno (¡y sin ser autoayuda barata!).

Entretenimiento: 5/5
Calidad literaria: 3/5
Sabor de boca: 5/5




Son ambos, así pues, un buen punto de partida para quienes no han pensado nunca en estos temas o están empezando a pensar en ellos. Uno te creará una sensación extraña por dentro, el otro hará que lo exteriorices con la risa, pero ninguno puede dejarte indiferente.




domingo, 15 de mayo de 2016

Barbijaputa escribe cosas

Es raro empezar un blog en el que voy a hablar de libros con este, la verdad. No sé, una filóloga de verdad tendría que haber empezado por el último poemario de Luis Alberto de Cuenca, por el ganador del último Rómulo Gallegos o irse directamente a cantar a Eurovisión.  Sin embargo, a mí me da por empezar con Barbijaputa.

¿Por qué? Pues bien, me confieso: sigo a esta Barbie con cuernos en Twitter desde algo después del 15M y no pude evitar engancharme a su blog en cuanto lo descubrí. Para mí era algo entretenidísimo leer sus entradas, me hacía sentir partícipe de un juego de cotilleo, un poco como me pasa ahora con Verdeliss y sus vídeos, solo que a través de la palabra (bien) escrita y sin tanto sentimiento de culpabilidad.

Después llegó su fama mundial de feminista a tope, su salida de Twitter, su vuelta, mi unfollow porque me calentaba la cabeza mucho, mi refollow porque en el fondo la quería, sus artículos —a veces delirantes y, los más, esclarecedores— en eldiario.es y, por último, el libro.

Leí el título cuando salió y me explotó un poco el cerebro. A ver, ¿cómo que La chica miedosa que fingía ser valiente muy mal? ¿Qué clase de orden en los complementos es esa? ¿A qué pregunta implícita responde? ¿Qué hace ese «muy mal» ahí abajo, en chiquitito, en la cabeza de esa chica? ¿Por qué nadie está consiguiendo escribir el título del libro bien? ¿Por qué le está cambiando la gente el nombre y es todo la risa?

Y bueno, decidí esperar a las vacaciones para comprarlo y no caer en la tentación: estoy opositando, en mis manos tendrían que estar Pardo Bazán, Unamuno, Don Juan Manuel, Cadalso, Quevedo, Cervantes, Mihura y toda esa gente bien cuyas efemérides se conmemoran. Peeeeeero, ahí estaba mi Sant Jordi velando por mi diversión.

Seguí con mi firme propósito de esperar a verano para leerlo. Tenía entre manos Lo Real de Belén Gopegui y necesitaba terminarlo para después no empezar nada fuera del canon. Como podréis suponer, no cumplí mi palabra y esta semana me lo he ventilado en tres noches de lectura.

Una vez que he situado mi estado de lectura —porque este blog pienso escribirlo así, contextualizando mi lectura, lo acabo de decidir, esa va a ser mi metodología crítica—, paso a decir qué me ha parecido. Pues bien, me ha gustado. El libro trata de Bárbara, Barbi para los amigos, una chica andaluza, joven, que consigue un trabajo en Airspain y que tiene que lidiar con ser una mujer independiente, con el amor, la familia, y con saber quién quiere ser y cómo quiere serlo. Para ello, por supuesto, escribe una historia en primera persona que comienza in media res y en la que intercala fragmentos de su infancia a base de analepsis, lo que le da un cierto equilibrio, juego y variedad al relato que evita la monotonía.

Ha cumplido mis expectativas casi al completo, (aunque no me puedo creer aún que no haya contado su historia de las bragas en Nueva York, seguro que hubiera cuajado en algún momento). Y si las ha cumplido, es porque me esperaba unas memorias encubiertas, con cierto punto de ficción, que ahondara en sus sentimientos como mujer, tratara su «conversión» al feminismo, y que no tuviera pretensiones de gran calidad estética. Me he reído, lo he pasado regulín y en algunos momentos me ha hecho pensar. Me he agobiado un poco con algunos fragmentos que no sabía si la estaban describiendo a ella o a mí —ha conseguido expresar perfectamente muchos de los asuntos que nos incumben a nosotras, en estos años, con esa edad—y, lo más importante para mí en estos momentos, me ha enganchado.

Obviamente, quien espere encontrarse un libro que esté expresivamente pulido, que profundice en cambios sociales, que indague en lo más profundo de la mujer, no lo va a encontrar. Pero no porque ella no sea capaz de hacerlo (quizá, algún día, con su nombre real, sin que sepamos que es ella), sino porque no es lo que se pretende con este libro, a mi juicio. A pesar de ello, sí que se presta a que tú reflexiones más sobre los aspectos de los que trata: la no-maternidad, la pobreza, el mundo laboral y la sexualización de la mujer en determinados empleos o, muy de puntillas, la discriminación lingüística/dialectal.

En definitiva, un libro que no pasará a la Historia de la Literatura, pero que es ameno, sencillo y con el que pasar un buen rato, que es mucho.



Entretenimiento: 5/5
Calidad literaria: 2,5/5
Sabor de boca: 4/5