Han caído entre mis manos dos libros con una temática semejante aunque tratada desde aspectos totalmente diferentes: el feminismo desde las vidas privadas de la mujer. El primero es Teoría King Kong, de Virginia Despentes, y el segundo Cómo ser mujer, de Caitlin Moran.
Teoría King Kong llegó a mí a partir de la lectura de La chica miedosa que blablablá. Además de haberlo visto citado ahí, ya había visto recomendaciones en páginas y artículos que se han puesto de moda sobre "cómo confeccionar tu biblioteca feminista". Me confieso: me atrajeron su portada y su índice. Poco puedo decir de ese libro que no se haya dicho ya más allá que la sensación personal que tuve con su lectura, que al fin y al cabo es lo que mueve a leer y a comentar.Con este librito de Despentes me sucedió algo que considero que es especialmente bueno. Cuando estás leyendo su percepción de la violación como violada, con términos crudos, naturalizando el acontecimiento, y reflexionando sobre la condición de la mujer una vez que ha pasado por ello, lo más que puedes hacer es dejar de leer, mirar al infinito, y reflexionar. Lo mismo sucede cuando habla de la prostitución. Si tuviera que destacar algo de este libro es precisamente eso: que deja flotando en el aire reflexiones para que tú, lectora o lector, las observes, las interiorices, las aceptes o las rechaces pero, sobre todo, te cuestiones lo socialmente establecido como correcto. Es algo que Despentes hace con un lenguaje crudo, un lenguaje que baja los temas tabú a la realidad cotidiana y que te abofetea para que reacciones. Más que recomendable (incluso para Fernández Díaz, qué malvado este Pablo Iglesias).
Entretenimiento: 4/5
Calidad literaria: 3/5
Sabor de boca: 5/5
Cómo ser mujer es completamente diferente. Es un soplo de aire fresco en el feminismo, entendido desde un punto de vista humorístico, llevando al límite la ironía y el sarcasmo, sacando a relucir intimidades que muchas nos hemos planteado y que te reflejan, te distancian y tras la carcajada, te dejan algo más en paz contigo misma. Aborda las cuestiones relativas a las mujeres desde diferentes episodios de su vida empezando por la infancia y terminando con su percepción de la vejez (en este punto difiere de todo lo anterior, porque es algo que está empezando a notar, pero que no ha vivido directamente). Sus reflexiones sobre el vello púbico son desternillantes, su test sobre si eres o no feminista y por qué deberías gritarlo tú (hombre o mujer) desde lo alto de una silla, también; el cuerpo de la mujer y el culto al mismo, la moda, la maternidad y la no-maternidad, todo se aborda con una naturalidad, gracia y soltura que te obliga a seguir con la lectura. A mí, como persona relativamente joven que se adentra poco a poco en la madurez, me ha dado esa tranquilidad que te proporciona el que alguien te diga "no estás sola, esto lo hemos pasado muchas y no tienes que sentirte especial" y, además, me ha transmitido una seguridad a la hora de abordar cuestiones relacionadas con una misma que no sabía que podría tener. Supongo que una persona mayor recibirá el libro de una forma totalmente diferente. Probablemente como una reafirmación sobre lo que ha hecho a lo largo de su vida, sobre cómo se ha sentido en distintas situaciones o sobre cómo lo ha superado. Pero sea para la mujer que sea (o el hombre que sea, por supuesto), este libro, creo, puede poner cierto orden en el mundo de cada uno (¡y sin ser autoayuda barata!).Entretenimiento: 5/5
Calidad literaria: 3/5
Sabor de boca: 5/5
Son ambos, así pues, un buen punto de partida para quienes no han pensado nunca en estos temas o están empezando a pensar en ellos. Uno te creará una sensación extraña por dentro, el otro hará que lo exteriorices con la risa, pero ninguno puede dejarte indiferente.
